miércoles, 20 de noviembre de 2024

 “No nos une el amor, sino el espanto”*

Carl Schmitt: el fin de la política como bien común, y la fundación de la metafìsica de la discordia

 

Presentación de Ernesto Funes (19/11/2015)

Jornadas “Actualidad de Carl Schmitt; a 30 años de su muerte”; Facultad de Cs. Sociales, UBA, 17- 19/11/2015 (Jornada Inaugural)

[Desgrabación]

 

 

Muchas gracias por la invitación a estas jornadas. Yo he tratado de atenerme en la presentación que sigue al título de la actividad de la mesa: “Carl Schmitt: unidad política y comunidad”. En base a eso, al entendimiento más básico que tenia acerca de estas jornadas, y en relación con este tema de la comunidad que figura en el título de la mesa, quisiera empezar diciendo esto, en referencia al texto de Carl Schmitt El concepto de lo político. Desde mi punto de vista Carl Schmitt es un autor que hace importantísimas contribuciones al pensamiento político, no hay ninguna novedad en esto, pero quisiera enfatizar una en particular, que no tiene que ver ni con el concepto de soberanáa ni de decisión ni la distinción amigo - enemigo, ni con ninguno de los conceptos clásicos y habituales. Creo que una de las principales contribuciones al pensamiento político de Carl Schmitt, y que probablemente sea la gran contribución de este autor, la más original, al pensamiento político, es que con Carl Schmitt, y con una cierta afirmacion muy conocida que hace este autor, queda definitivamente erradicada toda pretensión, toda creencia, toda relación que está establecida en el pensamiento político occidental, entre los términos de 'política' y 'bien común'. La política a partir de este texto de Schmitt -del año ‘27, del año ‘32 en su reescritura, y en sus sucesivas reediciones-, la política para Schmitt no tiene absolutamente nada que ver con algo que clásicamente, en la historia del pensamiento filosofico, se conoce con el nombre de 'el bien común'. Si existiera algo a lo cual se puede identificar como 'el bien común', y que tuviere el contenido que pudiere tener, para Carl Schmitt esa cosa no es política. ¿Por qué? Porque Carl Schmitt a partir del segundo parágrafo de su texto El concepto de lo político nos explica con mucha claridad, y con mucha contundencia, que la política es una relación entre enemigos, que brota del enfrentamiento originado en la enemistad, y que en eso consiste la política. Y que la relacion entre enemigos se basa en un tipo de orientacion, o de disposicion, por decir así, de las partes, que se llama 'hostilidad'. Si no hay hostilidad, y no hay ‘enemistad’, no hay, a partir de ese momento, política; la política se funda en la realidad existencial de la hostilidad entre los hombres. Esa es la definicion de Carl Schmitt. A partir de ese momento ya no es posible seguir sosteniendo ninguna ilusion, por más ingenua o ilustrada que sea, acerca de que la política tenga algo que ver con cualquier cosa que se pueda llamar 'común', común a todos; y esto refiere al título de esta mesa, de lo que estamos discutiendo aquí: unidad política y comunidad. Para mí eso es un juego de palabras, es un oxímoron, ese título no quiere decir absolutamente nada para nuestro autor, y es una pura provocacion, para ver qué son capaces de decir algunas personas acerca de esto, a ver cómo resuelven este dilema; porqué ese titulo es una provocacion? Pues porque está jugando con nuestra inteligencia, está jugando con nuestra lectura de Carl Schmitt a ver si sabemos leer en castellano o en aleman, etc., porque [aquí] no hay ninguna relacion en terminos conceptuales, sino todo lo contrario. Yo podría radicalizar esta afirmacion diciendo: para Carl Schmitt no existe algo que se puede llamar 'el bien común', o incluso, aunque no fuera 'el bien', 'lo común'. Pero esto no es cierto: sí existe lo común, y es posible hablar de la comunidad, y Schmitt lo hace, incluso en el propio texto que cito, o al que me refiero; pero cualquier cosa que sea común, o del orden de lo común, es simplemente, desde el punto de vista político, que creo que es el que le interesa a Carl Schmitt, y de lo que estamos hablando aquí en todas o cualquiera de sus variantes, desde el punto de vista de lo político lo común es aquello que es completamente irrelevante. Ya sea que los hombres se encuentren en comunidad porque comparten algo del orden... ¿de qué?: de la lengua, de la religión, de la cultura, de la educación, de los intereses en el sentido comercial o económico de la palabra, etc, nada de todo eso, o cualesquiera otros etcéteras, es de naturaleza política, es relevante políticamente. La política, para Schmitt, se funda en la hostilidad; en un tipo de hostilidad a la cual él caracteriza como 'enemistad'. Es (la actividad que brota en torno a) la relación entre enemigos. Por ende, a partir de esa definición ya no es posible sostener las premisas aristotélicas, las premisas tradicionales del pensamiento político clásico, incluso en su reformulación, en su recuperación, en alguna reversión moderna, temprano-moderna, digamos así, en la historia de la filosofía política. Esa, me parece a mí, es la principal y más básica contribucion que hace Carl Schmitt al pensamiento político: la destruccion del vínculo entre política y bien común, que era el ideal de la Antiguedad, el ideal clásico, y como clásico que es, obviamente, inmortal, y que surge espontáneamente ante la mente, cada vez que reflexionamos acerca de [aquello] de lo que se trata lo político, la política, etc. [Todo esto] Schmitt lo destruye. Si hay algo común - parágrafo 2 de El Concepto de lo Político, un parágrafo muy conocido que es donde enuncia la distinción entre amigo y enemigo, y la relación entre ellos-, entre amigo y enemigo hay un conflicto, hay un enfrentamiento, que no puede ser resuelto, ni por reglas o normas compartidas, o comunes, ni por un tercero imparcial, que pudiera operar como árbitro. Sólo en esas condiciones , porque si pudiera ser resuelto por reglas o normas comunes, compartidas por las partes, o mediante un tercero imparcial que operara como árbitro, eso querría decir precisamente, que hay algo que vincula a esos dos, y que el famoso 'Feind' , el 'foe', no sería tal, es un miembro de un mismo grupo, es un miembro de una comunidad, y lo que comparten entre ellos es un acuerdo moral. Es decir, si hay reglas comunes, es porque hay una moral, es porque hay un derecho; y por ende estamos hablando de un problema moral, o de un problema jurídico, o de un problema cultural, o de un problema por el estilo. Si hubiera un tercero imparcial que pudiera dirimir, si existiera una regla universal que pudieran compartir, entonces eso quiere decir que lo que no hay ahí es enemistad; no hay enemistad, hay acuerdos, hay consensos, hay entendimiento, hay una mesa de diálogo... si hay una mesa de dialogo no hay política: eso es lo que está diciendo Schmitt, en el parágrafo dos, tan célebre, del Concepto de lo Político.

 

Si hay una mesa de dialogo y de discusion, hay derecho, hay moral, hay acuerdos, hay entendimientos, hay consensos normativos subyacentes, hay normas y valores comunes, hay todo ese tipo de cosas. Entonces: hay sociedad; hay comunidad, en el sentido clásico y en el sentido sociológico. Si hay comunidad, entre sus miembros no hay política. La política es una relación entre enemigos. Esa relacion se llama hostilidad, y se mueve en el horizonte de una practica que es, como todos sabemos, la guerra.

 

Ahora bien ... ése es, para mí, [algo así] como el nucleo argumental, el sostén argumental de toda la teoría política de Schmitt, y lo que yo quiero rescatar como argumento para abordar este problema entre unidad política y comunidad, que es el nombre de la mesa. Eso tiene como consecuencias algunas cosas que todos sabemos muy bien, pero que quizás en algunos casos no se tienden a extraer; una serie de consecuencias que estan contenidas en ello. La relación entre amigo y enemigo es una relación 'en exterioridad' y 'de exterioridad'; de 'repelencia mutua', por decirlo así. Los enemigos se repelen, la enemistad consiste en eso, en la mutua exteriorizacion y en la mutua separación, y en la irreductibilidad de esa separación. Si existen medios de reducir, de cancelar, de solucionar, de mediar en esa separación, ya no estamos en el terreno de la política, según Schmitt. Nuevamente, estamos en el terreno del derecho, de la moral, de la cultura, etc. Por ende, [la política] es una relación en exterioridad. De ahí deriva el hecho de que, para Schmitt, en este texto clásico de su teoría, política es política exterior, es relacion entre pueblos; es política internacional. Y ahí encontramos una manera de volver a introducir el problema de la comunidad en Schmitt. Como todos sabemos, la política no es una relación entre amigos. O sea: Schmitt liquidó a Aristóteles, simplemente-. En la política no hay 'concordia': entre amigos no hay política. La política es una relación entre enemigos, y el enemigo es el otro, el extraño, el extranjero, al que hay que combatir. Esa relación se llama 'lucha'. Es un enfrentamiento por la defensa del propio 'modo de vida'; por lo tanto el enemigo es aquél que amenaza el propio estilo de vida. Ahí hay varias cosas en juego. Por un lado, un presupuesto sustancialista, acerca de la existencia de 'identidades plenas', identidades sustanciales', identidades 'fuertes', que tienen el carácter -aquí no queda del todo claro si Schmitt está describiendo empíricamente o normativamente-, esas identidades [,decía], de sujetos que Schmitt llama 'pueblos', y que son para él los sujetos de la política; esas identidades no sólo son sustanciales sino que son homogéneas. Entre los miembros del pueblo, lo que caracteriza a los miembros del pueblo, lo que los vincula, es una cosa que es lo contrario de la 'enemistad', evidentemente. Es la 'amistad'. Pero esa amistad se basa en algo que es la homogeneidad. La homogeneidad identitaria. Y a eso me refiero con [la palabra] 'sustancial'. Como consecuencia de todo ello, entre los miembros de un mismo pueblo, no puede haber política, porque política es expulsión, es exteriorización de lo extraño, de lo ajeno, de lo que rompe, de lo que destruye la unidad del pueblo, es decir, su homogeneidad. De tal modo que, si hay política para Schmitt, y obviamente que la hay, es política exterior; y esa política exterior se mueve en el horizonte de la guerra. A mi juicio, todo eso quiere decir que para Schmitt, para que haya política, como presupuesto de la política, es necesario afirmar la existencia de estas identidades plenas mutuamente confrontadas, que se repelen y se excluyen mutuamente, y cuya única relación es la hostilidad y la guerra. Y que toda alteración, toda problematización , toda objeción de la homogeneidad sustancial del pueblo, es políticamente inadmisible; e implica una declaración de guerra de hecho, y una ruptura de la unidad identitaria y sustancial, de la identidad del pueblo; y obviamente una guerra civil, en tal caso. [Quiere decir también] que las diferencias son expulsadas, son excluidas, son colocadas del lado de afuera , y son caracterizadas como 'hostiles', hostiles a la unidad sustancial y esencial de la identidad del pueblo, y por lo tanto como 'enemigas'. Toda diferencia es síntoma de enemistad, en el pueblo no puede haber diferencias, el pueblo se basa en la 'amistad', la amistad no es política, la amistad sin enemistad no es política. A mi juicio todo esto quiere decir que para Schmitt la política es una manera de, por un lado, afirmar, obviamente, la propia identidad, repeliendo cualquier contradiccion, cualquier objeción, cualquier cuestionamiento, a la propia identidad sustancial del pueblo. Por eso no queda más remedio que la política no sea más que política exterior e internacional, en el horizonte de la guerra. Pero, a su vez, para todo eso significa que Schmitt entiende la política bajo la forma de un no-querer, no-poder, no-soportar, no tolerar 'ser-otro'.

 

La política es la negación de la posibilidad de 'ser-otro' que como se es. No se puede ser de otro modo que como se es. Nuestra identidad es sustancial, es necesaria. Todo aquello que niega nuestra identidad se pone afuera, se exterioriza y se externaliza. ¿Cómo? Bajo la forma de la enemistad. La política es la defensa de la propia forma de vida, en una lucha, en un enfrentamiento entre pueblos armados. Los pueblos armados, los pueblos enemigos, son aquellos que niegan nuestro estilo de vida, nuestra forma de vida. ¿En qué consiste la política? En la negación de la posibilidad de que se pueda ser de otro modo [que como se es]. El que es de otro modo es un extraño, y como tal un enemigo. Yo no puedo ser de otro modo que como soy. La contingencia, la otredad, la alteridad, la diversidad, son colocadas del lado de afuera, en la exterioridad; y son transformadas en síntomas de [potencial] enemistad, y por lo tanto de guerra. Lo que implica todo eso es la intolerancia de la posibilidad de la contingencia. [...] Cuando yo veo a otro, y me encuentro con otro, y veo que otro vive de una manera distinta, eso me amenaza a mí, porque cuestiona el hecho de que mi manera de ser sea necesaria, y sea la única manera de ser posible. Y por lo tanto que sea 'buena', buena por naturaleza. Si fuera buena por naturaleza no debería poder existir otra forma de vida. Cualquier otra forma de vida que exista necesariamente es 'mala'. Es el rechazo de la posibilidad de otro modo de ser. Eso es la política para Schmitt. Es la afirmación de la sustancialidad identitaria de los pueblos. Por lo tanto toda la teoria de Schmitt se sostiene en algo que algunos filósofos del último tercio del siglo XX caracterizaron, por ejemplo, bajo la forma de 'filosofía de la presencia', ‘filosofía de la plenitud’, el 'logo-fono- centrismo', la 'onto-teo-logía', el 'falo-logo-fono-centrismo', etc. Es decir: la metafísica. La metafísica como 'teoría del ser': la ontología, estrictamente hablando. La teoría política de Carl Schmitt es profundamente ontológica, y sustancialista. Y en virtud de esos principios, no puede tolerar, no puede comprender en sus términos -teóricamente, quiero decir-, no encuentra términos para pensar algo como 'la política en-interioridad'; es decir, la 'política interior': cómo tolerar que exista un otro, en la comunidad. Eso es inconcebible al interior de la comunidad; eso es inconcebible para Schmitt. Por eso quiero proponer que en los términos en que plantea Schmitt la cuestion de la política, la política interna sería lo contrario de lo que acabo de decir. Para Schmitt [eso] es una aberración, es una abyección; es una patología, por decir así. Es la guerra civil. Es el desorden, es el stasis, es la disolución de todo vínculo. Pero, si yo acabo de decir: para Schmitt, la política es el modo de no-querer ser-otro, de rechazar la otredad y la alteridad, como negaciónes del Ser, el cuestionamiento de la necesidad esencial de mi forma de ser, entonces: ¿qué podría ser la política interior? La política interior podría ser, precisamente, a pesar de Schmitt obviamente -esto no puede ser pensado por Schmitt- la política interior querría ser, simplemente, un querer-ser-otro; aquellos que viven de tal manera que aceptan la posibilidad, que comprenden la alternativa de poder vivir de otro modo que como viven, de poder ser otra cosa que lo que son; es decir, la apertura a la posibilidad de ser de otra manera, de vivir de otra manera, de organizar sus relaciones de otra manera. Lo cual supone una des-ontologización de las identidades, de los actores, de los grupos -los sujetos de la política schmittiana son sujetos colectivos, esencialmente pueblos-, la des- ontologización de los pueblos, la des-sustancialización de las identidades; y por lo tanto, la apertura a la contingencia de la [propia] forma de ser, de la [propia] forma de vida, de los vínculos y de las relaciones con el otro: la posibilidad de vivir de otro modo.

 

Eso es a grandes rasgos el argumento principal que yo quería sostener hoy: el hecho de que la propuesta schmittiana acerca de que la definición de lo político se basa en esta distincion de amigo y enemigo, supone que la política es una relacion entre enemigos, y por lo tanto la negación de todo espacio común; la destrucción de la idea del bien común: ése era mi argumento central, con algunos corolarios que estuve extrayendo. Pero quisiera para finalizar mencionar dos cuestiones más, muy brevemente. Una: en el razonamiento con el cual Schmitt presenta, en este texto, y sobre todo en el segundo parágrafo, la famosa distincion entre amigo y enemigo, él hace todo un razonamiento previo, en el cual dice: los distintos ambitos de actividad -ahí se percibe la influencia weberiana, con la idea de 'esferas de acción'- las distintas 'esferas de accion' se identifican y se reconocen a partir de distinciones características: el ámbito de la ciencia y lo cognitivo lo hace en base a la distinción entre verdadero y falso, la esfera de la estetica en base a la distinción entre bello y feo..., esto es todo el razonamiento: lo justo y lo injusto para la moral, lo rentable y lo no rentable para la esfera económica, etc. ... ¿Habrá una distinción que sea propia, distintiva, y singular de los fenomenos políticos? Esa es la pregunta, ese es el ejercicio mental con el cual él llega a esta definición; pero él va a hacer notar que esta distinción es distinta de las otras, porque esta distinción no crea ninguna esfera, no constituye ninguna esfera, y no existe una esfera de lo político: cualquier diferencia, cualquier distincion y cualquier discusión puede politizarse cuando cruza el famoso 'umbral' de asociación y disociacion entre los hombres, de hostilidad, etc. Entonces cualquier problema, un problema científico, artístico, moral, religioso, económico puede politizarse y 'reagrupar' -porque los hombres ya están agrupados- reagrupar a los hombres en dos grandes bandos de amigos y enemigos. Ese razonamiento es muy interesante. Ahora, Schmitt se propone mostrar que si la distincion amigo-enemigo fuera reductible a alguna de las distinciones previas, eso demostraría -y tiene razón, me parece- la no autonomía de lo político, y la no especificidad de lo político. Si amigo-enemigo pudiera ser reducido a bello-feo, entonces la política sería una rama de la estética. Y si pudiera ser reducido a bueno-malo, sería una rama de la ética, y así con todo (si lo fuera a rentable no rentable, sería una rama de la economía, etc.). Como no puede ser reducida, entonces eso demuestra la especificidad de lo político, su singularidad y su autonomía. Como razonamiento me parece brillante. Pero, y con esto termino, el propio Schmitt parece estar planteando a lo largo del texto -apartados 2 y 3 de El concepto de lo Político, en primer lugar; y apartado 5, y el final del apartado 5- dos objeciones: una es tal, que contradiría este argumento, y que podría llegar a ponerlo en peligro. Uno, que está planteado en todo lo que acabo de decir, está sobre todo en el parágrafo 2, y en la lógica de esta cuestión de amigo-enemigo; porque finalmente él mismo lo reconoce y se explaya al respecto; y, al atender preventivamente objeciones, se da cuenta de que está caminando en una cornisa muy estrecha -me parece a mí-. Porque amigo-enemigo, la célebre distincion que todos identificamos con Schmitt y tenemos instalada en la cabeza para pensar los problemas políticos, amigo-enemigo es una terminología que proviene del ambito de la guerra, y esto no es ningún descubrimiento mío: lo está diciendo Schmitt todo el tiempo desde el principio. Pero eso, en sí mismo, ¿no demuestra una cierta dependencia, y una cierta falta de autonomía conceptual? ¿Realmente encontró Schmitt conceptos 'propios' y específicos? Porque amigo- enemigo remite -no hace falta que nos lo explique Schmitt- a la guerra. Y él va a decir que la guerra tiene su propia lógica, y que no hay que confundir la política con la guerra, y que el verdadero guerrero es el político, porque el político esta decidiendo todo el tiempo, y el soldado no tiene que tomar ninguna decision, tiene que matar simplemente ... todo ese tipo de razonamientos. Y que estrictamente hablando la guerra no es la extensión de la política con otros medios, porque tiene su lógica específica... Ahora bien: la propia jerga, la lógica, la retórica, el hecho de que la política se mueve en el horizonte de la guerra, que es su posibilidad real, y todo eso, ¿no está en realidad desmintiendo la propia intención, o refutando la propia intencion original de Schmitt de demostrar la autonomía y la especificidad de lo político, al plantearlo y al explicarlo en términos de una actividad muy específica, que tiene su propia historia milenaria, que es la historia de la guerra, y es la lógica de la guerra?

 

Eso por un lado. Sinceramente no tengo respuesta a eso, es una pregunta que me inquieta desde que estuve repasando nuevamente la lectura de este texto. Y la otra cosa aparece en ese otro parágrafo que mencionaba, también muy conocido, que dice: 'todo pueblo con existencia política tiene que enfrentarse a esta decision crucial, tiene que asumirla en sus propios términos. Un pueblo que no puede definir por sí mismo quién es su enemigo no tiene existencia política, y se expone a los riesgos de quedar sometido a aquel pueblo que sí esté dispuesto a tomar por él las decisiones políticas, sobre todo la decisión política fundamental, acerca del enemigo’. Recuerdan ese argumento seguramente. Cuando lo desarrolla dice: 'siempre hay pueblos que están dispuestos a asumir por otro la responsabilidad de decidir por él quién es el enemigo.’ Y ese pueblo obviamente adopta la posición de pueblo soberano. Pasa a ser el soberano porque es el que toma la decisión fundamental. Y entonces ahí es donde evoca cierto argumento clásico, que es aquél en el cual dice Hobbes que -y lo parafrasea Schmitt- : 'el protecto ergo obligo es el cogito ergo sum de la política'. 'Protecto; ergo, obligo'; Leviatán, capítulo XVII. Obediencia a cambio de protección. Eso crea un lazo, y ese lazo es eminentemente político; y en esa logica se basa la constitucion del Estado, dice Hobbes en el Leviatan. El que protege tiene, a partir de ese momento, autoridad para obligar, y exige obediencia; y tiene el derecho y la autoridad para obligar. Y de hecho la obediencia es la

condición elemental para que se puedan dar órdenes y se obedezcan [debería decir: para poder ejercer una verdadera protección]. Y eso a cambio de qué: de la proteccion: todo hombre sabrá, en el momento crucial, ante quién deberá prestar lealtad, si ante el propio soberano que no lo puede defender, o ante el enemigo que sí le puede prestar protección, dice Hobbes.

 

Ahora: esta otra dupla: protecto, ergo obligo, a mi juicio Schmitt la elude, muy astutamente, muy elegantemente, prácticamente en toda su obra - [ya que] él no quiere hablar de 'poder', no quiere hablar de 'dominación', no quiere hablar de una relación vertical, como la constitutiva del vínculo político-. Él plantea la relacion constitutiva del vínculo político en terminos horizontales: la relación amigo- enemigo. Pero -y con esto termino-: la relación amigo enemigo, ¿no remite a la logica de la guerra, y no la subsume [a la política] a la logica de la guerra; y por lo tanto le quita autonomía al ámbito de lo político? Y la relacion 'protecto ergo obligo', que es la relación entre gobernantes y gobernados, ¿no es una relación constitutivamente y especificamente política? ¿Hay en la economia gobernantes y gobernados? ¿Los hay en el arte, los hay en la ciencia, en la educación, etc? Gobernantes y gobernados, dominantes y dominados son una relacion 'política'. ¿No es esa la relacion política elemental, que constituye al ‘concepto’ de lo político? Y si lo es, ¿por qué Schmitt la elude, y la sustituye por otra?

 

Con esa pregunta, inquietante, yo concluyo mi intervención de hoy. Les agradezco mucho su atención.

 

Ernesto Funes, 19.11.2015

 

 

[Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=DwSh6b1J1-0; publicado el 12/12/2016. Desgrabación del fragmento a partir de 1 h. 07 mins. 09 segs. en adelante.]

 

* Jorge Luis Borges, “Buenos Aires”; en: El Otro, el Mismo; ed. Emecé, Bs. As., 1967


Versión pdf:


https://www.academia.edu/125670239/_No_nos_une_el_amor_Carl_Schmitt_El_fin_de_la_politica_como_bien_comun_version_paper


 

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